Inmersión en la campiña de Essaouira en moto eléctrica



Paseando por Essaouira, vemos a menudo pequeñas motos eléctricas pasar y nos decimos: «esto debe ser interesante». Así que decidimos buscar información y conocimos a Lou en su tienda a la entrada de la medina.

Descubrir la campiña de Essaouira de otra manera



Lou es un antiguo empresario belga que, tras problemas de salud, tuvo que tomar una decisión importante. Apasionado desde hace años por la creación de rutas, decidió dejar su empresa en Bélgica para vivir su pasión en Essaouira, con el rigor propio de alguien acostumbrado a organizar y coordinar múltiples proyectos.


Si a eso añadimos su curiosidad, su interés por la historia y su amor por Marruecos, enseguida tuvimos ganas de probar. El plan: descubrir el interior de Essaouira y terminar en la playa de Sidi Kaouki al atardecer.

Un paseo en moto eléctrica por el Marruecos rural



Cuando viajamos por Marruecos, solemos visitar ciudades, monumentos, playas o el desierto, pero rara vez el campo. Yo, que vivo en un pequeño pueblo, como único europeo entre marroquíes, estoy muy conectado con esta cultura rural.


Y sé que hay que tomarse el tiempo para entenderla. Eso es lo que nos sedujo de la propuesta de Lou Ride; no es solo una actividad; es un viaje, una forma de observar, de encontrarse con la gente y de compartir momentos.

El encuentro



Lou vino a buscarnos al Riad Eucalyptus para llevarnos, junto a otros participantes, al punto de salida en plena campiña. Desde el primer momento empezó la experiencia.


Durante los 20 minutos de trayecto, nos contó la historia de Essaouira y de su ciudad amurallada, mezclando gran historia y pequeñas anécdotas, de forma viva y apasionante. Supimos enseguida que íbamos a vivir algo auténtico.

Primer contacto con la moto eléctrica



Al llegar al punto de encuentro, con un paisaje espectacular, las motos estaban alineadas con nuestros nombres, cascos preparados, botellas de agua listas. Todo estaba perfectamente organizado, lo que transmite confianza.
Tras una breve explicación, comenzamos con una larga bajada. Las carreteras en Marruecos están poco transitadas, lo que permite disfrutar del recorrido con seguridad, en un ambiente de road trip.


Hicimos este microviaje en febrero, después de lluvias intensas, y la campiña estaba verde, absolutamente magnífica.

El argán, árbol emblemático de la región



El argán es el árbol símbolo de Essaouira. Es una especie adaptada a la sequía, con raíces que pueden alcanzar más de 30 metros para encontrar agua.


Muchas cooperativas de mujeres producen el famoso aceite de argán, utilizado tanto en cocina como en cosmética por sus propiedades. Es fácil encontrarlo en la medina.
Un consejo, si alguien intenta vender aceite de argán de Marrakech, desconfía, no existe allí, ya que el argán solo crece en el suroeste de Marruecos.


Nuestra parada bajo un argán de 400 años fue clave. Lou eligió el árbol con intención y sus historias lo hacen aún más especial.

El zoco y la vida cotidiana en los pueblos



El aparcamiento de burros no es lo que parece. El burro sigue siendo un medio de transporte esencial en el campo marroquí.


En una pequeña localidad, los habitantes llegan en burro desde las aldeas cercanas, los dejan pastando y hacen autostop para ir al zoco, el mercado local. El autostop funciona perfectamente, gracias a la solidaridad entre las personas.


Después de hacer sus compras, regresan del mismo modo, recuperan su burro y vuelven a casa. Las pequeñas tiendas solo venden productos básicos, para el resto hay que ir al zoco, lo que también se convierte en un momento social para compartir y tomar té.

Encuentro con una familia marroquí



Cruzamos un pequeño paso seco. Lou disfruta creando momentos de aventura. Allí encontramos a una familia marroquí haciendo un pícnic bajo los árboles, en medio de la nada, en un ambiente alegre.
Es algo muy habitual en Marruecos: reunirse en la naturaleza con alfombras, comida y té.


Nos saludamos con un Salam aleykoum, sonrisas, sin conocernos, y seguimos nuestro camino.

El encuentro con el pastor



En la campiña es inevitable cruzarse con cabras, ovejas y a veces dromedarios. Tuvimos la suerte de verlos todos.
Lou nos explicó la vida de los pastores, por qué las cabras suben a los árboles, cómo se eligen las zonas de pasto y el valor de los animales. Es una vida sencilla, pero que permite mantener a una familia.
Incluso dimos de comer a los animales, un momento simple pero especial.

La tienda del pueblo



El tendero ocupa un lugar importante en la vida del pueblo. El que visitamos vivía en una casa tradicional beldi, organizada alrededor de un patio interior.
La tienda es una pequeña habitación, donde los clientes piden lo que necesitan a través de una abertura, y el tendero lo recoge de sus estanterías. Parece sencillo, pero tiene todo lo necesario.


LA SOLIDARIDAD MARROQUÍ


El tendero también ofrece crédito a los habitantes hasta que reciban ingresos. Esto crea vínculos sociales muy fuertes. Es uno de los aspectos más impactantes de la vida en Marruecos.

Llegada a la playa de Sidi Kaouki al atardecer



El final del día fue espectacular. Tras atravesar el pueblo, apareció una vista impresionante del océano iluminado por el sol del atardecer.
Bajamos hasta la playa y rodamos junto al mar, una sensación de libertad absoluta. Más que una actividad, una experiencia profunda.

Mis impresiones



En Essaouira hay actividades clásicas como el quad, divertidas pero superficiales. Con Lou es diferente. Es un viaje, una inmersión real en la vida marroquí. En medio día, descubres otra forma de vivir y de ver el mundo. Una experiencia imprescindible si quieres conocer un Marruecos más auténtico.


Este es exactamente el tipo de experiencia que nos gusta compartir con nuestros huéspedes en el Riad Eucalyptus Ethnic Hotel: salir de los caminos habituales y volver por la noche a un hotel con encanto que refleja el alma profunda de Marruecos.